El escenario internacional atraviesa una fase marcada por cambios significativos. Conflictos regionales, negociaciones diplomáticas y desafíos económicos influyen directamente en la estabilidad global.
La inflación persistente, el aumento de los costos energéticos y las transformaciones tecnológicas obligan a los gobiernos a replantear estrategias económicas y sociales. Al mismo tiempo, la cooperación internacional se vuelve esencial para abordar problemas como el cambio climático y la seguridad global.
Este período podría definir el rumbo de las relaciones internacionales en la próxima década.






